La vida da vueltas, muchas. Y el Mountain Bike, no es ajeno a ellas. Quiso el destino que un amigo se nos fuera lejos a trabajar, por lo que no podría salir con nosotros tan a menudo como quisieramos. Pedro, a quien cariñosamente llamo Mazinguer por su apellido, fue destinado por la dirección de su empresa a un puesto allende de los mares, pallá lejos como solemos decir, y no podíamos dejarlo ir sin mostrarle nuestro afecto y cariño.
