lunes, 6 de junio de 2016

Un día en las carreras

No me gusta competir. Sin embargo no dejo de reconocer que ir a ver una competición puede no solo hacerte pasar un buen rato, sino que además puedes aprender bastante viendo como hacen los que están todo el día alrededor de esto. Además, la carrera es en La Aldea, a la cual me unen lazos familiares y eso hace que sea todo algo más especial.






Como la carrera era el domingo, decidí ir pa'lla con la bici, y no por asfalto precisamente. Convencí a mi amigo Fran para que me acompañara y, mediante un improvisado remonte, nos pusimos en Juncalillo a las 8 de la mañana. Por asfalto yendo por la Umbría nos pusimos en la gasolinera en un momento. Alli cortaíto y subida al Morro de Los Cuervos para bajar a la Cruz de Acusa.






Cada vez que voy me noto más suelto. Notas como vas cogiendo jeito y vas progresando, y eso se traduce en que te diviertes más y que arriesgas menos porque vas más seguro. De hecho, hace meses que no salgo volando en montaña, gracias a Dios. Y sin embargo....  hace 15 días me quedé espatarrao en un paso de peatones en Mesa y López.....



Pero a lo que iba, llegados a la Cruz de Acusa Fran me llevó por un camino que no conocía que enlaza con el de Altavista un buen trecho después de la Cruz de María. Un sitio precioso, me encantó tanto que hize la subida sonriendo a pesar de ir empujando la burra. Una vez ya en el camino continuamos dirección La Aldea. Me llamó la atención el ver tanta gente allí, muchos corredores de montaña e incluso algunos caminantes. Luego me enteré que dentro de poco hay una trail que pasa por allí.



El día se fue despejando, pero de mala manera. Se metió un calor del carajo, y poco antes de la Cueva del Humo, una avería "de las entretenidas" nos tuvo más de una hora a la solajera....  ¡Tengo el totizo encarnao!



Ya llegados al Morro de Los Pinos me preparé para bajar caminando. La última vez estaba tan roto el camino que lo hize prácticamente todo a pata. Pero esta vez no. Esta vez hizimos más del 80% con la bici. Hablandolo con Fran no es que el camino no estuviera menos roto, es que la otra vez llegamos alli muy cansados (veníamos del Pico de Las Nieves) y en esta ocasión llegamos mucho más frescos.



De Pozos de Balango pa bajo, na nuevo, por el camino y la pista hasta casi RiscoPrieto... casi, porque nos encontramos que estábamos ¡por debajo del inicio del circuito! Subimos un poco y así y todo no lo cogimos desde el principio. Nos quedamos asombraitos. Si ya de por sí el circuito tenía ya una longitud considerable, ¡con el tramo nuevo se ha hecho enorme! Al día siguiente un señor me dijo en los momentos previos de la carrera "como Isaac siga así llega a Cueva Nueva"... pos poco le falta ya.





Empezamos la bajada con cuidado. Ese día los que molestábamos éramos nosotros. Era la víspera de la carrera y había mucha gente practicando. Bajamos con todo el cuidado que pudimos (de hecho yo le fastidié un salto a uno del equipo King-Bike, que me perdonó con buen rollo, por cierto). Al final del circuito coincidimos con Isaac, que estaba a esa hora del mediodía ultimando detalles de la carrera. Con la solajera que hacía estaba el hombre allí colocando las pegatinas del podio. Y no fue el único momento del día que lo ví. Pero ni una sola vez con  la bici practicando, siempre con el recorrido. Isaac está negro como un tizón de coger sol, pero no creo que sea de la playa, ese pive le ha echado tantas horas a ese circuito...... Nos dijo que habían ¡79 inscritos! joooooder. 79 tíos que se desplazan a La Aldea no solo para correr un día, sino a entrenar días antes, algunos arrastran a su familia entera con ellos y no pocos amigos y familiares que vienen a verlos. 79 tios. Sinceramente, antes de empezar a bajar el primer participante ya era un éxito.

Video que le grabé al pobre muchacho que le dí el susto.... ¡perdona compa!

Paramos a saludar a mi familia, nos aseamos un poco y tiramos a enyescar algo en la cafetería Lainagua, patrocinador por cierto de la carrera. Unos buenos bocadillos con mucha salsa y a tomar por saco la tan necesaria dieta, aunque con el consuelo de que estaban buenísimos. Y la bebida energética de la marca del perro verde que no falle. Tras ello acompañé a Fran a coger la guagua para volver a Gáldar ya que yo me quedé allí para ver la carrera. Por cierto.... no había arrancao la guagua y ya iba durmiendo.




Cuando volví me encontré un auténtico camping. Muchísimos coches e incluso tiendas de campaña.  Y delante de la casa donde me quedé, era un no parar de bicicletas bajando (algunas un poco rápidas, la verdad).  Saludé a más de un conocido del mundillo de las bicis, y pasé la tarde con la familia, aunque a decir verdad.... ver tanta bici da desconsuelo de no estar encima de una de ellas. Incluso  mi hijo me preguntó "papi, ¿Por qué no me trajiste mi bici para hacer el circuito de Isaac?" Ya de noche fui con un amigo de Moya a tomar algo (¿adivinan el qué?) a la misma cafetería. Su hijo corría al día siguiente. Ver los ojos de ese niño, llenos de ilusión en lo que podía pasar el día siguiente, es algo muy bonito. La carilla de aquel pive era sólo es comparable a la de un niño la víspera de Reyes. Nos despedimos y ellos pa´l hotel y nosotros pa´ca mi suegra.





Ellos pa´l hotel...... Después de comer en la cafetería......Tras comprar algo en el supermercado...... ¿es que no lo ven? Es impulsar la economía del pueblo. Eché de menos más implicación del ayuntamiento en este sentido. No digo yo el día de la carrera movilizar efectivos y facilitar material para el evento, que si que lo hicieron. Digo yo los días previos. A ver. Si vienes de otra isla.... ¡que coño! como si vives en Agaete, si quieres estar fresco para la carrera lo mejor es dormir en La Aldea. Así que te quedas allí. Algunos optaron por hacerlo en sus propios coches, de acampada, pero otros por hacerlo en hoteles, albergues.... Toda esa gente tiene que comer algo. Pos si quieres gente en el pueblo gastando el dinero, pon algún aliciente. Por ejemplo, pones un circuito de bicis para niños en la plaza o unas colchonetas, unas charlas de ciclismo en el cine/centro cultural, un cine al aire libre.... algo para entretener a los que se desplazaron a La Aldea. Algo que anime a los participantes a no ir a mal dormir solos en el coche, a ir con la familia a pasar unos días diferentes en familia y de paso tirarte con la bici. La hija de uno de estos conocidos que comenté antes, acabó jugando con mi hijo porque no había nada que hacer en el pueblo. ¿Y si hubieran habido castillos hinchables en La Alameda? aquello se llena de chiquillos, las cafeterías hacen caja, las parejas de los participantes se lo pasan mejor que encerrados dentro de los coches (y gastan algo, no lo olviden), se dan una vuelta por las tiendas...... Eso, que económicamente no supone un gasto elevado, daría muchísimo renombre a una carrera ya de por sí famosa, y hablaría mucho de la hospitalidad de un pueblo, hospitalidad que sus habitantes derrochan, pero a la que le falta un empujoncito institucional. Ojo, no es una crítica, solo una idea para mejorar no la carrera en sí, sino la acogida a los visitantes al pueblo en esos días.



Al día siguiente se me pegaron las sábanas, me desperté a las 8 y pico. Supongo que a consecuencia de tanta bebida energética del día anterior. Y a esa hora ya iban subiendo no pocos empujando la bici para practicar la bajada. Pues nada, desayuné, cargué la nevera de más bebidas energéticas (un fuego apaga al otro) y con mi hijo de mano subimos hasta la mitad del circuito. A medida que íbamos subiendo íbamos intentando evitar el trazado de la prueba, pero íbamos cerca y vimos muchos que iban bajando haciendo los entrenos y pruebas de última hora.






Llegamos a la parte alta, donde el circuito sale de la zona de piedras y sale a lo abierto, que no llano. Nos pusimos al pié de dos saltos que tiene Isaac colocados con palets. No son los únicos, más arriba los había más grandes, pero el niño ya me llegó cansao y, pa qué negarlo, yo también. Nos abrimos unos zumitos y nos pusimos a esperar que aquello pegara. Mientras, fueron llegando más y más personas, más público. De todo, pives jóvenes, personas mayores, grupos de chiquillos, parejas.... todos a lo mismo, a ver los brincos de estos "loquillos". Y claro, alguna conversá surgió. El mayor temor era que se levantara viento. Algunos de los saltos, sobre todo los de arriba, eran peligrosos y daba mucha brisa. Y al final por lo que pude ver en algún video, se optó por cerrar algunos de ellos. Aunque vaya en detrimento del espectáculo, creo que es mejor que reine la cordura y la prudencia, aunque no por ello no me entristezca y más sabiendo el curro que le costó al "hombre del sacho" como lo llamaron allí.



Un ratito antes de que empezaran a bajar los más pequeños, vimos todos bajar a Pedro Juan, el padre de Isaac, dando un repaso al circuito. Coño. Es increíble, tanto el padre como el hijo merecen un reconocimiento. Creo que el ciclismo grancanario y el deporte insular se lo deben. 




Empezaron a bajar los niños. Los pives .... da gusto verlo. A mi que tanto me gusta el "topabajo", que dedico tanto tiempo a intentar mejorar bajando.... el niño que peor bajaba me da mil vueltas. Claro que no brincan como los grandes (tampoco tienen las mismas bicis), pero a la velocidad que ellos bajan nunca he podido ir yo. Da gusto verlos.










Lorenzo estaba empezando a llegar arriba del todo, y venía furruñao el hombre. Empezó a dar de duro. La brisa refrescaba un poco (y de paso nos fastidió algún salto del circuito), e impedía que te dieras cuenta de que nos estábamos tostando al sol.  Y para más fastidio, sobre todo de mi hijo, la salida de "los grandes" se retrasó un buen rato. El pobre estaba mascao. Pa llí nos pusimos a dar vueltas, a sacarnos selfies de esos con el móvil, a empatar tiempo.... pero fué llegar el primer participante y quitársenos toito.....



¡como vuelan! Van a toda leche! Vale que era la manga clasificatoria, donde no se decide sino el orden de salida, pero iban de una manera.... Y no veas cuando vimos el primero que brincó. El niño se me quedó embobao mirando.... y yo igual. Además, como con los adultos no dejan tanto tiempo entre participantes, la sucesión de corredores delante nuestro era muy fluida.


Las primeras en bajar fueron las pivas. Las dos pivas. Victoria y Naira. Bravo por ellas. Una pena que no hubieran más, la verdad, pero con el casco integral puesto no se las podía distinguir del resto de participantes por si bajaban distinto. ¡Que vá! por encima de la media de los hombres.  Bueno, sí que se distinguia a una, por las coletas infinitas que salían de su casco.





Luego empezaron a bajar dos tipos de cosas ladera abajo, una, los ciclistas como alma que lleva el diablo, y la otra las babas mías que se me salían a caudales de mi boca abierta.





Decidí movernos unos metros ladera abajo, de manera que el "drop" me quedara por encima mío. Y mereció la pena, sacamos muy buenas fotos, ellos volando con los andenes de Fuente Blanca al fondo.




























Cuando llegó Isaac delante mío me llevé una amargura del carajo. Pinchó justo ahí. Se quitó el casco y le vimos la cara, el pobre tenía una cara de desilusión.... Pero los que estábamos allí de público toitos le dijimos lo mismo.... ¡ánimo!


Y tuvo que hacer su descenso a pie. Amarga foto la que me tocó sacar compa.

Terminada la primera manga, y con el niño desesperao por irseme a jugar con otros niños, bajamos al Peñón Rajado y remontamos la loma de enfrente, donde estaban mis familiares.  Quizás desde este punto no saqué tan buenas fotos, pero sí que se veía de manera espectacular casi la mitad del recorrido. Todo el zig-zag de piedras que ha montado Isaac es un lujo verlo desde allí. Y más cuando se recortaban los tiempos y en la misma ladera veías 3 o incluso 4 personas bajar.























Cuando le tocó el turno a Isaac... simplemente las laderas de Castañeta vibraron de la ovación que se llevó el compa.


La anécdota curiosa la puso este corredor. Justo debajo del "santuario" que llaman a la zona donde descansan Isaac y los que le ayudan, este hombre se paró y se puso a animar a la afición. El corredor a la afición, y no al revés. Ole tus huevos compa.


Terminada la carrera, tocó la entrega de premios. Estaba en una competición de ciclismo, al más alto nivel de Canarias en la categoría de descenso. Y no ví ni una sola mirada atravesada, ni un mal gesto, ni un desaire, naita. Todo eran saludos, choques de mano, abrazos (algun beso también ví) entre los corredores, entre los competidores, entre los.... amigos que se reunen en esos mundos de Dios a vivir su gran pasión, la bicicleta. Y luego me preguntan que porqué no veo yo el fútbol en la tele.... ¡donde vamos a comparar!









 

Ya con la mochila vacía de zumos de cebada, el totizo no encarnao, sino ya bizcochao y una sonrisa en la cara y una alegría en el alma me fuí con mi señora a papear, que ya era hora.

Y colorín colorado, este cuento se ha acab... que diablos, no ha hecho nada más que empezar. Segunda edición, 79 inscritos. Si eso no es un éxito, que me digan qué lo es. Le deseo al compa Isaac un futuro próspero en lo que se refiere tanto a su carrera como ciclista como de ingenieria aplicada de circuitos de descenso. Este le ha quedao fetén. Bravo compa, gracias por llevar a La Aldea este deporte tan espectacular.  Y dar las gracias a todas las entidades que han colaborado con él y que han hecho posible esto.... ¡sigan apoyándolo, por favor!

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