domingo, 3 de diciembre de 2017

Pico - Agaete, un remonte diferente

En el grupo de amigos que compartimos la afición por la bici habemos de todo, desde gente que le encanta pedalear hasta los cuatro gandules que sólo nos gusta bajar (me incluyo).  Por eso, porque unos estaban con un tipo de rutas, otros con entrenamientos para tal o cual competición, y muchos también afectados por lesiones o por circunstancias familiares y/o laborales, hacia bastante tiempo que no coincidiamos en una buena ruta.





Con los años vas conociendo gente con los que compartes aficiones. Esto de la bici no es una excepción. Por circunstancias de la vida, empiezas a pasar más tiempo con unos o con otros, y a veces en ese camino se va quedando alguno atrás. Y como en lo del ciclismo hay mil formas de entenderlo (carretera, xc, rutas, enduro, competiciones.....) , claro, es más fácil irse despegando que arrejuntarse un número grande. Y por aquello de las navidades, de reunirnos todos, de compartir un día juntos, pues me dio por plantear una ruta "todos los públicos".

Lo primero era decidir que tipo de ruta proponer. Pensé en una circular, pero a lo largo del año se hacen bastantes. Luego pensé en que con esto de los remontes (usease, pagamos a un transporte para que nos suba a un punto elevado y después nos tiramos pa bajo) unos no asistían a algunas ocasiones debido a la complejidad de los trazados,algunos las verdad muy muy difíciles, del lado oscuro que le dicen, asi que pensé.... ¿Porque no preparar un remonte con un trazado más tirando a rosita que a renegrio? Uno, en ese que no suele venir a los descensos pueda venir sintiendose cómodo, pero que a la vez a la que ya echamos el culo pa tras hasta para ir a comprar el pan nos atraiga lo suficiente como para no podertelo perder.

Una vez decidido el tipo de ruta, toca pensar en el trazado. ¿Salida? Pues el punto más alto de la isla, sin duda. Ya que pagas el transporte, pues que te lleve arriba del todo.  Además, volviendo a los que no están acostumbrados a tirarse pa bajo, salir de arriba del todo pensé que pudiera ser un valor añadido.  Pero.. ¿Donde acabar? Me llevo unos días decidirme. Que si bajar a la Aldea por Tirma, que si bajar a Valsequillo por Las Haciendas, que si bajar por la plata, que si Arucas por Teror..... Cada opción presentaba algún que otro tramo renegrio o bien insalvable o bien que obligaría a dar rodeos enormes para evitarlo.  Pensando en esto, y sumándole que muchos de los que quería asistieran no conocen apenas los recovecos norteños, el que sea la zona donde más me muevo y por donde mejor puedo buscar alternativas, y además, por donde en caso de necesidad más fácil está el acceso a una carretera o pueblo donde buscar ayuda, pues inclinó la balanza para acabar en Agaete.

Google Earth, herramienta básica

Manos a la obra. Intentando buscar el menor trazado posible de asfalto, tirando de wikilos que en su momento elabore o colabore, de recorridos guardados en el ordeñador y sobre todo de memoria, además de útiles sugerencias de mis amigos más "renegrios", diseñe un track ( más información ). Lo comparti en el grupo, grupo como el que todos tenemos en ese chisme que todos tenemos en el bolsillo - que algunos llaman Baifon y otros Chinaifon- y a cruzar los dedos pa que gustase a los amigos.

Basecamp, potente utilidad para crear tracks
 Y gustó. Vaya si gustó. Al principio tímidamente pero ya luego la lista se fue aumentando paulatinamente en número. El amigo Oriol, que maneja más estos temas, se ofreció a buscar un transporte que nos llevara. Desde aquí darle las gracias por las gestiones que realizó. Todo arreglado. El día que puse como límite para apuntarse, o más bien, una fecha para saber si había gente para que mereciera la pena seguir adelante con este proyecto, me vi con un elevado número de personas, con una ruta de casi 40 kms y con la incertidumbre de si se nos haría muy larga. Asi que propuse algo que a los que no cogen remontes a menudo no están acostumbrados, a que la guagua nos recogiera temprano, con el objetivo de empezar temprano y de no acabar a las tantas. Esto me costó que allgunos se aborraran de la "convocatoria", y me dolió bastante, pero lo que no podía yo imaginar es que nos cogiera la guagua a las 8 para salir del pico a las 10 y media, y que la ruta acabara a las 5 de la tarde.  Pero no pasa nada, los huecos muy pronto se llenaron de nuevo, y es más, hubo una lista de "reserva". Luego tengo que mencionar que algunos tuvieron problemas de lesiones o de compromisos familiares (al fin y al cabo, es la época). La verdad es que se les echo de menos a todos.

El viernes por la noche me llegó un inquietante mensaje al móvil. Era Oriol, que me habían comunicado desde la empresa de la guagua que se les había roto la que nos iba a dar servicio y no había posibilidad de otra. Fuerte disgusto, Cristiano. Al día siguiente, y tras numerosos intentos de Oriol de conseguir una guagua alternativa, tuve que anunciar la tan inesperada cancelación. Pero no todo estaba perdido, Chano, presidente del Tamadaba Biker, se ofreció y nos solucionó la papeleta a través de otra empresa. Chano, que no iba siquiera a la ruta, por lo que el agradecimiento es aún mayor.  Tocó entonces volver a contactar uno por uno con todos los que ya sabían de la cancelación, para que confirmaran su asistencia. Y salvo bajas por lesión, todos lo hicieron, quedando cubierto el cupo nuevamente.








Y llegó el domingo. Pa´ lli que nos vimos todos en Agaete a las 7. Buenos días, saludos, abrazos, Fermin que se dejo el casco en la casa (Dani enseguida le proporcionó uno), que si metemos las bicis en la guagua.....Total, que después de jugar al tetris con las bicis en la bodega de la guagua, nos subimos, el chófer arranca y .... ¡aparecen Ramón y Javi! casi nos íbamos sin ellos.... si es lo que tiene llegar tarde jajajaja.





Aunque eran las 7 y media de la mañana, ninguno teníamos sueño. Bueno, casi ninguno, Pedro y Jorge aprovecharon para echarse una media sobaita. El resto, de risas y fiestas, que si aquella vez bajamos por aquel camino de aquel lomo, que si subimos por el otro sendero que lleva a aquella degollada, que si allá me caí yo..... En fin, una buena charla.



Llegando al Pico se nos iba nublando todo, entramos en una espesa niebla que no auguraba precisamente buen tiempo. Pero bueno, estando allá arriba, a ver quien es el valiente que le dice al chófer que se dé la vuelta. Y hablando del chófer, a puntito estuvo de empotrar la guagua contra la garita del vigilante de la zona militar..... Unos metros más y salimos en el periódico "autobús lleno de radicales atenta contra instalaciones militares" jajajaja




Bueno. Llegamos. Pie a tierra. A montar las bicis, a ajustarnos las protecciones, colgarnos las mochilas, y sobre todo..... ponernos algún abrigo. ¡Amigo, fuerte viruje!.  Así, que, no sin antes arretratarnos como marcan los cánones y publicar la foto de rigor en los grupos habituales con el sano fin de dar rasquera, partimos.





La primera bajada elegida partía del mismo Pozo Grande, conocido por ser donde está la explanada del helipuerto. Una bajada a priori sencilla, pero con un grado de "picante" para entrar en contacto con lo que sería el resto del día. Bueno, ya empezé a ver sonrisas en la cara de la gente. Esto marcha.




Tras un tramillo de asfalto, primero en ascenso y luego en descenso, llegamos a Los Llanos de El Salado, cogimos la pista de tierra que sale a los Llanos de La Pez. Ahí cogimos el camino real dirección Cruz de Tejeda, por Montaña Andén del Toro.



Aquí sufrió el amigo Enrique una caída, de esas que asustan, y la verdad, más a mi, que me "gozé toda la pelígula". Gracias a Dios, quedó en un susto, los inevitables moratones y dolores y algún toque en la bicicleta.




Todos hemos tenido alguna caída con la bici. Algunos las hemos tenido de las buenas, de las gordas. Hombros rotos, clavículas salidas, costillas, tobillos.... Es por eso que el día tenemos una caida, por leve que sea, vamos ya con miedo el resto del día, y si me apuras, unas cuantas semanas, hasta que poco a poco vas recuperando la confianza. El saber que una mala decisión de trazada, un fallo mecánico, un exceso de confianza, o simplemente, que te aparezca un conejo detrás de una julaga y te asuste, hace que vayas pensando más en no caerte que en pilotar la bici.



Recuperados del susto, avanzamos a Cruz de Tejeda, donde el resto ya se jincaban un buen desayuno. Cafes con leche, cortaos, zumos, hasta dulces, tenían en el Asador Yolanda esperando que viniera la marabunta sobre ruedas. Y bien que nos sentó algo calentito en la barriga, que como les decía, hacía un viruje del carajo.





Saliendo de Cruz de Tejeda, nos vimos envueltos en una neblina tan densa que sólo veías al que tenías delante. Pero como mi abuela que en paz descanse me decía, sarna con gusto no pica, tiramos todos por carretera dirección Pinos de Gáldar. Subimos antes a la Degollada de Las Palomas por el camino, por aquello de quitarnos algo de asfalto, y bajamos por el camino real al mirador de La Caldera. Bueno, casi, seguimos por el camino sin desviarnos y bajamos todos por la piconera, unos por el camino y otros por la cañada, pero bajamos todos por ahí pa´bajo como alma que lleva el diablo.





Yo me eché alante y bajé por el camino,  y debí de correr "algo", ya que cuando ya llegando abajo me caí (sí, me pegué una pequeña revolcada sin consecuencias) me levanté raudo, aplicando aquella máxima que ya decía el gran Manolo Viera "aqui no se ha caído nadie" jajajaja y no ví un alma alrededor mío. Me dió tiempo de enderezarme, montar en la bici y ponerme al final del camino a sacar fotos.








Dejada atrás la piconera y el Cruce de Pinos de Gáldar, continuamos dirección a Lomo del Palo por Cruz de Galeote. Yo que iba uno de los últimos, me llevé una sorpresa al ver que los de alante estaban, como niños buenos, esperando al final del camino, junto al estanque redondo de chapa. Yo ni paré y les dije ..... ¡vaaaaamos pal bar de Fermín!

Aquí si que no fueron cafeles lo que cayeron jajaja. Un refrigerio algo más refrescante, con base de malta y cebada, y de la marca del perro verde por más señas, fué lo que nos alegró un poco más la mañana.



 



Con más pena que otra cosa, dejamos el Lomo del Palo (y el bar de Fermín) atrás, y cogimos el camino de Marente, con una cantidad de zarzas importante, pero aún transitable. Se vé que en verano lo limpiaron para alguna entrecortijos/extremadelnorte/traildelcarajo, pero lo verde crece y si no se limpia a menudo, pues se va cerrando.




Llegados al Cruce de El Brezal, tomamos la carretera de la Solapilla dirección a Fagagesto, para coger la desviación que nos lleva a Montaña Acebuche. Aquí, con unas vistas espectaculares, hizimos una "paradiña", que algunos aprovecharon para arretratarse con todo el norte como fondo de foto.






Bajando por un sendero bastante divertido, llegamos a la entrada de Samarrita. Un poco más abajo, el grupo ya venía dividido en dos, así que en una espera me tomé la libertad de bromear un poco con uno de los colegas de mi amigo Donato, que venía en una scale. La cosa es que había que volver subiendo a buscarlos y yo dije, en voz alta mirando para el "que vaya a buscarlos el de la rígida" jajajaja. Bromas aparte, el pive para venir detrás de cabras locas curtidas en mil y una bajadas y armadas con auténticas máquinas de bajar, no se despegaba mucho con su bicicleta de XC. Pensé para mis adentros... ¡este coge la rallona mía y se mata!

Cruzados los Llanos de La Casa, tocaba bajar a La Agazal. La otraora bonita aunque un poco rota bajada (ver entrada al blog  ) ese día era una auténtica barranquera llena de teniques que hacía que la bici más que flotar sozobrara en un mar de piedras que hacían que la rueda fuera donde ella quisiera. Es increíble como se ha deteriorado este camino en apenas dos años. Cierto es que ha llovido algo, pero no tanto, es como si la escorrentía del agua se hubiera desviado de algún sitio y bajara por allí, erosionándolo todo. O quizás el subir de las motos, que escarban más de lo que avanzan. O el desdén de nuestras autoridades para con su responsabilidad de mantener en condiciones estas auténticas vías de comunicación. Aunque, muy probablemente, todo lo anterior a la vez.




Antes de llegar a La Agazal, Fran pinchó. Bastante le duró la rueda, que salió con ella del Pico ya dándole la lata. Teniendo problemas para que talonara bien, Gustavo intentó que el neumático fuera al sitio dándole un golpillo ..... y se fué la piñonera al suelo. Chacho, aquel hombre se quedó blanco. Por lo visto el mecanismo de ese modelo de buje está apreparao para manipularlo sin herramientas, por lo que con ná se echa fuera, y Gustavo, que no lo sabía, al ver la piñonera en el suelo se creía que se la había cargao. Se quedó reblanquío.



Nada, nos reagrupamos y seguimos por el camino real a Piso Firme, concretamente al barranco. Aquí viendo las caras de cansancio de algunos, y las molestias físicas de otros, propuse dividir en dos el grupo. Unos, bajaron el barranco a Piso Firme y continuaron por la carretera vieja a Agaete. El resto, más o menos la mitad, subimos a Piletas y bajamos por cierta bajada a Agaete. Yo, que me había quedado a hablar un poco con los que se fueron por asfalto, pude alcanzar a los que habían subido por el camino (asfixiaito, eso sí) y pude hacer  la bajada al final de lo que sería la serpiente multicolor que formabamos todos por ahí pa bajo.




Pero eso fueron apenas 200 metros. En un apartadero, estaba Fran esperándome ..... Ya estamos tan acostumbrados, que casi ni falta hace decirnoslo. Otro pinchazo. Esta vez, una mordida en la cámara, probablemente por no ponerla bien en la anterior parada. Así que, cogiendo calma, y con pacencia, cambiamos la cámara, y continuamos la bajada. Y qué bajada, señores. "Perdonen" que no haya siquiera una foto de la bajada.... cualquiera se para a sacarla, ¡con lo chachona que está!





Ya por fin, llegamos a la plaza de Agaete, donde estaban ya reunidos de nuevo todos, excepto dos que por motivos familiares salieron escopetiaos pa casa.  Fogalera en Agaete, que contrastaba con el pelete que pasamos allá arriba. Hecha la foto de familia, con una sonrisa en los labios y una cervezilla en la mano, ya no quedaba otra que despedirnos. Yo la verdad es que recibí bastantes felicitaciones y agradecimientos, lo cual, siendo sinceros, compensa con creces todos los ratos que empleé en la elaboración del recorrido. Que venga un amigo, que sabes que no es que le chifle bajar, y te diga "Mederos, muy guapa, me he atrevido a hacer alguna bajadilla y too".... joder, eso es algo impagable.



Nuevamente quiero agradecer a Oriol y a Chano por las gestiones con la guagua, y también a los que, más acostumbrados a los remontes y a la zona, fueron un poco guiando a tan numeroso grupo de cabrillas y baifillos durante la ruta como auténticos pastores. Bueno, aquí concluye este pequeño relato que he querido compartir con todos. Espero les haya gustado. Saludos.